19/10/2026
La banda de Adrián Dárgelos desplegó casi dos horas de show que atravesaron toda su discografía. Entre la experimentación de Cuerpos Vol. 1, los clásicos y una puesta visual impresionante, volvió a demostrar que puede reinventarse sin perder su identidad.
Babasónicos
volvió a transformar el Movistar Arena en algo más grande que un recital. Con
los shows del viernes 16 y el sábado 17 de octubre, la banda completó cuatro
noches agotadas durante 2026 en el estadio de Villa Crespo y dejó en claro que,
a 35 años de su nacimiento, sigue teniendo una regla: no quedarse quieta.
A
las 21:20, con el lugar a oscuras, comenzó a sonar "Revelaciones aparte", el
tema que abre Cuerpos Vol. 1, su último trabajo discográfico. La elección marcó
el rumbo de la noche: antes que refugiarse en la nostalgia, Babasónicos apostó
por mostrar el presente de una banda que sigue buscando nuevos caminos.
Adrián
Dárgelos apareció con su habitual magnetismo escénico. Con movimientos
precisos, una actitud entre provocadora y despreocupada y una conexión
constante con el público, condujo el espectáculo sin necesidad de grandes
discursos. La música y los gestos hicieron el resto.
"Tiempo
off" prolongó el clima inicial y "Pijamas" provocó los primeros saltos masivos.
Después llegaron "Yo anuncio" y "Fizz", que transformaron el Arena en una pista
de baile compartida por parejas, grupos de amigos y distintas generaciones. Una
imagen que resume buena parte del fenómeno: su repertorio puede atravesar los
años sin quedar detenido en una época.
El recorrido continuó con "Miau", "Las demás", "Risa" y "Once", antes de enlazar "El maestro", "Putita" y "En privado". La lista avanzó entre climas y sonoridades diferentes, con espacio para el rock más intenso, los pasajes electrónicos y el pop de espíritu bailable. "Estoy rabioso" aportó una dosis de contundencia, mientras que "Labios apilados", "Puesto", "Ideas" y "Advertencia" sostuvieron la tensión musical.
Foto por Martín Bonetto.
La
puesta en escena se consolidó como una protagonista más, pero siempre al
servicio de la música. Un entramado de luces, explosiones de color y haces
láser dialogó con cada tema, mientras unas impresionantes pantallas gigantes
actuaban como un lienzo en constante mutación. Este despliegue audiovisual no
solo aportó profundidad y movimiento, sino que expandió los límites del
escenario, envolviendo al público en una atmósfera inmersiva que respiraba y
cambiaba al exacto ritmo del repertorio.
Uno de los momentos más intensos llegó con 'Microdancing', que devolvió el movimiento al público y permitió a Diego Uma destacarse con su interpretación y su particular forma de moverse en el escenario.
Foto por Martín Bonetto.
En
"La pregunta" la banda desplegó una interpretación envolvente, sostenida por
sus capas sonoras y por una construcción musical que crece sin apurarse. Fue
uno de los puntos culminantes de una noche que encontró en la experimentación
una forma de conexión colectiva.
En
el tramo final, "Maracuyá" dio paso a una sucesión de canciones que recorrió
distintos momentos de su historia. "Mimos son mimos", "Paradoja", "Cómo eran
las cosas" y "Bye Bye" prepararon el terreno para el explosivo enlace entre
"Carismático" y "Yegua", dos temas que desataron una respuesta inmediata en el
estadio.
Después
de una breve pausa, llegaron los bises. "Cocos" y "Y qué" mantuvieron encendida
la energía, mientras que "Mi propia música", perteneciente a Cuerpos Vol. 1,
reforzó el lugar del material reciente dentro del espectáculo. La frase "no
quiero perder mi propia música" funcionó como una declaración que también puede
leerse como una síntesis del recorrido artístico de la banda.
El
cierre llegó con "El colmo", una despedida que reunió la emoción del
reconocimiento con la sensación de que la historia sigue abierta. Tras casi dos
horas de show, Babasónicos dejó una certeza: su vigencia no depende únicamente
de la fuerza de sus clásicos, sino de la decisión de seguir transformándose.
En
una escena donde repetir una fórmula puede ser el camino más sencillo para
sostener el éxito, Babasónicos elige otra dirección. Revisa su pasado,
incorpora nuevas canciones y vuelve a poner en movimiento su propio lenguaje.
Por eso, cada encuentro con el público funciona como algo más que una
celebración de lo conocido: es también una forma de demostrar que todavía queda
mucho por descubrir.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.