11/05/2026
Con una entrada triunfal sobre un descapotable antiguo, dieron comienzo a un recital cargado de historia, emoción y adrenalina. La banda que define el rock nacional y convierte cada show en una celebración inolvidable, marcó un nuevo hito y reafirmó su grandeza.
TURF
celebró tres décadas de trayectoria con una presentación arrolladora en el
Complejo C Art Media, frente a una sala repleta que aguardaba con expectativa
una noche épica para la música en Latinoamérica.
La
ocasión tenía un significado especial: además del aniversario, marcó el regreso
del grupo a la Ciudad de Buenos Aires en este año. Desde el inicio, el clima
anticipaba algo fuera de lo común, acompañado por una puesta en escena
impactante, con pisos especiales en el escenario, visuales de alto impacto y
pantallas que simulaban una enorme torta de cumpleaños, reforzando el espíritu
festivo de una noche pensada como una verdadera celebración de los 30 años de
Turf.
Durante
casi dos horas, TURF desplegó un repertorio pensado para recorrer toda su
historia, atravesando distintas etapas sin quedarse únicamente en lo más
reciente, y presentaron dos temas nuevos que formarán parte de su próximo
álbum. Cada canción funcionó como parte de un viaje que reafirma su lugar entre
los grandes nombres del rock nacional.
Al frente, Joaquín Levinton brilló con una presencia magnética, confirmando por qué es considerado uno de los líderes más carismáticos de Latinoamérica. Su manejo del escenario, su conexión con el público y su impronta única elevaron cada momento. A su lado, Leandro Lopatín (guitarra), Fernando Caloia (batería), Carlos Tapia (bajo), Nicolás Ottavianelli (teclados) y Santiago Tato (Guitarra) sostuvieron una performance impecable, consolidando la fuerza colectiva que distingue al grupo.
Joaquín Levinton brilló con una presencia magnética, confirmando por qué es considerado uno de los líderes más carismáticos de Latinoamérica.
Sin
invitados ni artificios, la propuesta se centró en la esencia de TURF:
canciones, actitud y una identidad que atraviesa generaciones. Fue una
celebración auténtica, a la altura de una carrera que no pierde vigencia.
El
cierre terminó de coronar el concepto de festejo cuando apareció una enorme
torta sobre el escenario y la banda sopló las velitas junto al público.
El
público respondió de principio a fin, entregado, emocionado y plenamente
consciente de estar siendo parte de una experiencia irrepetible. Uno de los
momentos más celebrados de la noche fue durante "Loco un Poco", cuando globos
enormes comenzaron a volar entre el público y los músicos sobre el escenario,
desatando una verdadera fiesta que terminó de convertir el show en un festejo
total y reafirmó por qué TURF forma parte del legado cultural de nuestro país.
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